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Clases de ropa de alta visibilidad: cómo elegir la protección adecuada

Cada año, decenas de trabajadores en España pierden la vida por ser atropellados mientras realizaban su trabajo en el arcén de carreteras o en entornos industriales. Solo en 2024, siete operarios de conservación y mantenimiento de carreteras murieron atropellados mientras trabajaban. Detrás de esta cifra se esconde una realidad que en NAPA Seguretat Laboral conocemos de primera mano: en muchos de estos casos, la diferencia entre ser visto a tiempo o pasar desapercibido podría haber cambiado el desenlace.

La ropa de alta visibilidad no es simplemente una prenda de color llamativo. Es un equipo de protección individual que, correctamente seleccionado, convierte al trabajador en un elemento claramente visible para conductores, operadores de maquinaria y cualquier persona de su entorno. Pero no todas las situaciones requieren el mismo nivel de protección, y aquí es donde entran en juego las clases 1, 2 y 3 de la normativa EN ISO 20471.

Un poco de historia: de los primeros reflectores a los tejidos fluorescentes

La necesidad de hacer visible al trabajador no es nueva. En los años 30 del siglo pasado, los operarios de carreteras de Estados Unidos empezaron a utilizar los primeros chalecos reflectantes, prendas rudimentarias fabricadas con materiales que simplemente reflejaban parte de la luz que recibían. Eran mejor que nada, pero su eficacia era limitada.

El verdadero salto cualitativo llegó con el desarrollo de los pigmentos fluorescentes. A diferencia de los colores convencionales, los materiales fluorescentes tienen una propiedad fascinante: absorben la luz ultravioleta invisible del sol y la convierten en luz visible. Por eso estos colores parecen brillar con luz propia durante el día, incluso en condiciones de niebla o lluvia.

Las bandas retrorreflectantes supusieron la otra gran revolución. Estas cintas contienen millones de microesferas de vidrio o prismas que devuelven la luz exactamente hacia su fuente. Cuando los faros de un vehículo iluminan a un trabajador con ropa retrorreflectante, la luz rebota directamente hacia los ojos del conductor, creando un efecto de brillo intenso que hace al trabajador claramente visible en la oscuridad.

Por qué son importantes los colores amarillo, naranja y rojo

Estos tres colores no fueron elegidos al azar. La normativa EN ISO 20471 los especifica porque son colores que prácticamente no existen en los entornos naturales ni industriales habituales. El amarillo lima fluorescente, el naranja fluorescente y el rojo fluorescente contrastan con casi cualquier fondo imaginable: desde el verde de la vegetación hasta el gris del asfalto o el marrón de la tierra.

El color de contraste, habitualmente azul marino o negro, que vemos en muchas prendas de alta visibilidad sirve para proteger las zonas más expuestas a la suciedad sin comprometer la función de señalización. Pero atención: este material de contraste no cuenta para el cálculo de la superficie visible que determina la clase de la prenda.

Clase 1: la protección básica para riesgos mínimos

Las prendas de clase 1 ofrecen el nivel más bajo de visibilidad dentro de la normativa. Esto no significa que sean inadecuadas, sino que están pensadas para situaciones muy específicas donde el riesgo de atropello es mínimo. Para obtener la certificación de clase 1, una prenda debe tener como mínimo 0,14 metros cuadrados de material fluorescente y 0,10 metros cuadrados de bandas retrorreflectantes.

Ejemplos típicos de trabajadores que utilizan prendas de clase 1 son los asistentes de aparcamientos, el personal que recoge carritos de compra en superficies comerciales o los operarios de almacenes con tráfico interno muy lento. En estos casos, los vehículos circulan a velocidades inferiores a 30 kilómetros por hora y existe una separación clara entre peatones y vehículos.

Clase 2: el estándar más utilizado

La clase 2 es, con diferencia, la más habitual en entornos laborales. Requiere 0,50 metros cuadrados de material fluorescente y 0,13 metros cuadrados de material retrorreflectante. Esta mayor superficie visible permite que el trabajador sea detectado en condiciones meteorológicas adversas y por vehículos que circulan a velocidades moderadas, hasta unos 60 kilómetros por hora.

Encontramos prendas de clase 2 en sectores muy diversos: mantenimiento urbano, industria, construcción en zonas no expuestas a tráfico rápido, logística, reparto y mensajería. También es la opción habitual para trabajos diurnos en condiciones de luz cambiantes, como las obras al aire libre donde las nubes pueden reducir la visibilidad de forma repentina.

Clase 3: la máxima protección para los entornos más peligrosos

Cuando hablamos de clase 3, hablamos de situaciones donde la visibilidad del trabajador es absolutamente crítica. Estas prendas deben contener 0,80 metros cuadrados de material fluorescente y 0,20 metros cuadrados de bandas retrorreflectantes. Además, la normativa exige que la prenda incluya mangas largas o que cubra las piernas, o bien que se certifique como conjunto de dos prendas que, llevadas juntas, alcancen estos requisitos.

El objetivo de la clase 3 es ambicioso: que el trabajador sea visible a una distancia mínima de 400 metros y que sea claramente identificable como persona humana, no como un simple punto de luz. Esto es fundamental en carreteras y autopistas donde el tráfico circula a más de 60 kilómetros por hora, en trabajos nocturnos, en condiciones de niebla o lluvia intensa, y para los servicios de emergencia y asistencia en carretera.

Las combinaciones de prendas: llegar a clase 3 con dos prendas de clase 2

Un aspecto interesante de la normativa es que permite combinar dos prendas de clase 2 para conseguir una protección equivalente a clase 3. Esto es especialmente útil para los trabajos donde las condiciones cambian durante la jornada. Un trabajador puede llevar un pantalón de clase 2 durante todo el día y añadirle una chaqueta de clase 2 cuando las condiciones lo requieran, obteniendo así la máxima protección sin tener que cambiarse completamente.

Para que esta combinación sea válida, ambas prendas deben estar certificadas específicamente para funcionar como conjunto, y esta información debe constar en la etiqueta y en el folleto informativo de cada prenda.

Las bandas retrorreflectantes: no todas son iguales

Las bandas retrorreflectantes son un elemento crítico de la ropa de alta visibilidad. La normativa establece que deben mantener sus propiedades después de múltiples lavados, exposición a la lluvia, variaciones de temperatura y abrasión. Las bandas de clase 2, que ofrecen la máxima retrorreflexión, son las más habituales en las prendas de calidad.

La colocación de las bandas también está regulada: deben rodear el cuerpo a nivel del torso, los hombros, las mangas y las piernas para garantizar una visibilidad de 360 grados. Si las mangas bloquean la visión de las bandas horizontales del torso, las mangas deben llevar sus propias bandas.

El mantenimiento: clave para conservar la protección

Una prenda de alta visibilidad nueva no sirve de nada si su mantenimiento es inadecuado. Los materiales fluorescentes pierden sus propiedades con la exposición prolongada a los rayos ultravioletas y con los lavados sucesivos. Por eso es fundamental seguir las instrucciones del fabricante en cuanto al número máximo de lavados y a las condiciones de lavado.

Los accesorios como mochilas, bufandas o chalecos térmicos que cubran las zonas visibles reducen la eficacia de la prenda. Del mismo modo, las personalizaciones como bordados o serigrafía sobre material reflectante disminuyen la superficie visible y pueden hacer que la prenda pierda su certificación. Cualquier personalización requiere la autorización previa de un organismo notificado.

Cómo elegir la clase adecuada para cada situación

La selección de la clase de protección debe partir siempre de una evaluación de riesgos del puesto de trabajo. Esta evaluación debe considerar factores como la velocidad del tráfico o la maquinaria presente, las condiciones de iluminación, las condiciones meteorológicas habituales, el tiempo de exposición del trabajador y la complejidad del fondo visual contra el que debe destacar.

Como regla general: si hay dudas entre dos clases, es mejor optar por la superior. Una protección excesiva nunca ha hecho daño a nadie, pero una protección insuficiente puede tener consecuencias irreparables.

El asesoramiento profesional marca la diferencia

En NAPA Seguretat Laboral, con sede en Vilafranca del Penedès, llevamos más de tres décadas asesorando a empresas de nuestras comarcas en materia de protección laboral. Conocemos las necesidades específicas de los sectores predominantes en la zona: desde el trabajo agrícola y vitivinícola hasta la industria y la logística.

Disponemos de un amplio catálogo de ropa de alta visibilidad certificada EN ISO 20471 en todas las clases, con opciones para cualquier presupuesto sin comprometer la seguridad. Nuestro equipo técnico analiza cada entorno de trabajo y recomienda la solución más adecuada, teniendo en cuenta no solo el nivel de protección necesario sino también factores como la comodidad, la durabilidad y las necesidades de personalización corporativa.

Porque ser visto no es un lujo: es un derecho de cada trabajador y una responsabilidad de cada empresa.

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